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Núcleo La Victoria: 15 años de continuidad, comunidad y transformación a través de la música ​

Núcleo La Victoria: 15 años de continuidad, comunidad y transformación a través de la música

Desde el 2011, la sede funciona de manera ininterrumpida en el Colegio Pedro Labarthe, consolidando un proceso formativo sostenido que ha alcanzado a cerca de 3,900 niñas, niños y adolescentes a lo largo de su historia. 

En abril, la sede cumplió 15 años de trabajo sostenido formando niñas, niños y adolescentes a través de la música en uno de los distritos más dinámicos y complejos de Lima. Desde su inauguración en 2011, la sede ha respondido a un contexto urbano marcado por la alta densidad poblacional, desigualdades, vulnerabilidad social y acceso limitado a espacios seguros, formativos y culturales para la niñez y adolescencia.  

En este escenario, el Núcleo La Victoria nació como una respuesta estratégica para brindar un espacio de protección, formación y contención, promoviendo el desarrollo integral y ampliando oportunidades de vida para niñas, niños y adolescentes del distrito. A lo largo de estos 15 años, ha alcanzado aproximadamente a 3,900 beneficiarios directos y, en la actualidad, atiende a más de 300 beneficiarios participantes. A la vez, cuenta con un equipo conformado por nueve maestros de especialidades como violín, viola, cello, contrabajo, percusión, guitarra, coro e iniciación musical, además de una coordinación, dirección, utilería, un cuerpo de madres brigadistas, y personal de apoyo que conforman al equipo gestor de la sede. 

Una sede que ha sostenido su presencia en el territorio 

Uno de los elementos más significativos en su historia es su continuidad territorial. Desde su fundación, la sede ha funcionado en la I.E.E Pedro Labarthe Effio de La Victoria, aliado estratégico que ha permitido sostener sin interrupciones el desarrollo de los programas formativos de Sinfonía en el distrito. Esta permanencia ha sido clave para construir confianza con las familias, consolidar el vínculo con la comunidad y garantizar que generaciones de niñas, niños y adolescentes encuentren en el núcleo un espacio estable de aprendizaje, acompañamiento y desarrollo. En contextos donde la continuidad de los proyectos sociales representa un desafío, la permanencia de la sede en un mismo espacio durante 15 años refleja una apuesta sostenida por el territorio y por su comunidad. 

Hitos que reflejan adaptación y crecimiento 

La historia de la sede ha estado marcada por distintos momentos que evidencian su capacidad de adaptación, presencia pública y crecimiento institucional. Entre 2011 y 2012, el núcleo impulsó la promoción del trabajo de Sinfonía por el Perú para evidenciar resultados y ampliar progresivamente su alcance ante la creciente demanda de la comunidad. Uno de los hitos más importantes ocurrió durante la pandemia por la COVID-19, cuando el núcleo garantizó la continuidad total de sus actividades formativas mediante la transición a la modalidad virtual, necesaria para la continuidad del programa en el difícil contexto que se vivía. Las clases de coro, instrumentos y orquesta se adaptaron a plataformas como Zoom, WhatsApp y Google Meet, permitiendo mantener el servicio, sostener el vínculo con los beneficiarios e incluso ampliar su alcance territorial integrando a estudiantes de regiones como Puno y Trujillo.  

Durante ese periodo, el núcleo también sostuvo productos visibles como evidencia de impacto, a través de múltiples muestras virtuales difundidas por redes sociales, además de implementar el préstamo de instrumentos y el uso de herramientas digitales especializadas, adaptando recursos pedagógicos y logísticos. Esta experiencia reflejó su capacidad de innovación operativa y su compromiso con la continuidad pedagógica en un momento especialmente desafiante.  

En los últimos años, la sede ha participado en presentaciones significativas como el Concierto de Fiestas Patrias 2023 en el Teatro Segura junto a otros núcleos y programas de Sinfonía por el Perú; el lanzamiento del proyecto Sinfonía por la Paz, desarrollado en alianza con el Ministerio de Justicia y Derechos Humanos del Perú y la Organización de los Estados Americanos; la visita de Juan Diego Flórez al núcleo en enero de 2024; la presentación “De Película” que contó con un repertorio creado por los propios beneficiarios a partir de canciones de dibujos animados; el concierto por su decimocuarto aniversario con la participación Diego Becerra —gerente de Programas Musicales en la organización— como director invitado; el concierto “Perú y Fantasía: La Magia de la Música” realizado en el 2025; y la realización de los murales artístico-sociales como parte del proyecto Sinfonía por la Paz. 

Impacto en un contexto urbano desafiante 

La Victoria es un territorio de gran dinamismo económico y social, pero también con problemáticas que afectan directamente las oportunidades de desarrollo de niñas, niños y adolescentes. Muchos de los beneficiarios provienen de familias que viven en contextos de vulnerabilidad, donde el acceso limitado a ciertos recursos y oportunidades puede influir en sus procesos de aprendizaje, desarrollo socioemocional y continuidad educativa. En ese escenario, el Núcleo La Victoria se consolida como un espacio formativo, seguro y de acompañamiento integral, que contribuye a ampliar sus oportunidades de desarrollo a través de la música. Las evaluaciones y estudios desarrollados por Sinfonía por el Perú evidencian mejoras en permanencia escolar, habilidades socioemocionales, liderazgo, confianza, disciplina, autorregulación y participación activa en los entornos escolares y comunitarios. 

 “En Sinfonía aprendí a tener paciencia, perseverancia y a no decir ‘no puedo’. La música me ayuda a expresarme sin necesidad de palabras; es mi aliada en los momentos tristes, felices o difíciles. Para mí, la música no solo se toca: se vive y se siente”, señala Camila Yauri Cáceres, beneficiaria del Núcleo La Victoria. 

Los indicadores de impacto de la sede reflejan resultados especialmente relevantes: el 91% de los participantes define el núcleo como un espacio seguro y divertido; el 90% cuenta con un plan de vida estructurado; el 96% de padres de familia reporta una mejora sustancial en las notas y el desempeño académico de sus hijos; el 96% de beneficiarios incrementó su nivel de responsabilidad; y el 94% mejoró su disciplina y puntualidad.  

Estos resultados demuestran que la continuidad de una sede en el territorio no solo permite sostener procesos formativos, sino también generar cambios medibles en el desarrollo personal, familiar y comunitario de sus participantes. 

Comunidad, familias y sentido de pertenencia 

Uno de los pilares del Núcleo La Victoria ha sido la participación activa de las familias. En el modelo de intervención de Sinfonía por el Perú, su rol va más allá del acompañamiento: sostienen la permanencia de los beneficiarios, refuerzan en el hogar los aprendizajes y valores promovidos, y se convierten en aliadas clave para que el impacto trascienda el espacio formativo. Además, la sede se caracteriza por contar con una comunidad altamente colaborativa, impulsada especialmente por sus brigadistas. Su participación ha fortalecido el sentido de pertenencia, la organización colectiva y el compromiso con las actividades del núcleo. Esta dinámica ha convertido a La Victoria en un ejemplo de cómo una comunidad unida puede contribuir a transformar las oportunidades de las nuevas generaciones. 

“Sinfonía no solo enseña a cantar o tocar un instrumento; es una gran familia donde los beneficiarios, las familias y el equipo aprenden, comparten experiencias y fortalecen su desarrollo emocional y social. Es un lugar donde podemos dejar a nuestros hijos con confianza, porque se promueve constantemente la protección, el buen trato y el acompañamiento”, señala Bertha Jiménez Gonzales, madre de familia y brigadista del Núcleo La Victoria desde hace más de 10 años.

Asimismo, el núcleo ha contado con el apoyo de aliados que han contribuido a fortalecer sus actividades. Desde 2024, por ejemplo, la empresa Shalom ha apoyado celebraciones de fin de año mediante chocolatadas y entrega de obsequios para los beneficiarios.  

Trayectorias que inspiran 

La historia del centro formativo también se refleja en las trayectorias de quienes iniciaron su camino musical en la sede y continuaron desarrollándose en el ámbito artístico y educativo. Uno de estos casos es el de Diego Achahuanco, quien inició su camino en la música en el núcleo a los 11 años, formándose inicialmente en el coro y, posteriormente, su interés por los instrumentos de cuerda lo llevó al contrabajo, especialidad que lo impulsó a continuar su desarrollo profesional en el extranjero. 

Diego cursó estudios en la Universidad EAFIT de Medellín, Colombia, y luego culminó el Máster en Interpretación de la Música Clásica y Contemporánea en el Conservatorio del Liceu, en Barcelona. Actualmente, continúa fortaleciendo su formación con el Máster en Educación Interdisciplinaria de las Artes en la Universidad de Barcelona. 

Años después de iniciar su camino en Sinfonía por el Perú, Diego regresó al Núcleo La Victoria para compartir sus conocimientos con nuevos beneficiarios. Su historia representa el impacto generacional que puede alcanzar un proceso formativo sostenido: niñas, niños y adolescentes que encuentran en la música una oportunidad de desarrollo y, con el tiempo, inspiran a nuevas generaciones. 

 Mirando hacia los próximos años 

Hoy, los principales desafíos del Núcleo La Victoria están vinculados a fortalecer el proceso de convocatorias para nuevos beneficiarios, acercándose de manera más efectiva a las familias y trabajando en garantizar la permanencia de los actuales estudiantes, respondiendo con una mirada integral a las condiciones del territorio. En un contexto marcado por diversas problemáticas sociales, la sede asume un rol que va más allá de la enseñanza musical: se consolida como un espacio seguro, de desarrollo personal y de nuevas oportunidades.  

De cara al futuro, el núcleo busca ampliar su alcance hacia más niñas, niños y adolescentes en situación de vulnerabilidad. Para ello, se ha iniciado un proceso de visitas a comunidades como las del cerro El Pino, con el objetivo de conocer de cerca las dinámicas familiares y las situaciones que afectan a la niñez y adolescencia. Asimismo, Sinfonía por el Perú viene fortaleciendo una estrategia de abordaje socioemocional y psicológico, orientada a brindar acompañamiento especializado, prevenir situaciones de riesgo y violencia, y reforzar el bienestar integral de los participantes.  

“Con el paso de los años, el Núcleo deja un legado vivo que trasciende generaciones, una comunidad fortalecida que reconoce en la música una herramienta real de transformación social, una metodología de enseñanza única que forma no solo músicos sino ciudadanos íntegros, y una red de niños, niñas y jóvenes que hoy llevan consigo valores, disciplina y sueños más grandes, convirtiéndose a su vez en agentes de cambio dentro de sus propias familias y comunidades” —José Morean, director de la sede. 
 

Al cumplir 15 años, el Núcleo La Victoria reafirma la importancia de sostener procesos de largo plazo en territorios donde la continuidad, la confianza y la presencia comunitaria son fundamentales. Su historia demuestra que una sede que permanece, que escucha y trabaja junto a su comunidad puede generar resultados concretos y abrir nuevas oportunidades para las futuras generaciones. 

Sinfonía por el Perú, 15 años acompañando sueños, construyendo futuro. 

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