Un pequeño homenaje a quienes hacen posible que nuestros niños, niñas y jóvenes logren seguir cantando, tocando, ¡Y creciendo!
Erika Gómez, Instructora del Coro Juvenil del Núcleo Ate
La profesora Erika es la actual Instructora coral del Núcleo Ate, encargada de los coros: Formación Infantil, Coro Infantil y Coro Selección. Su función consiste en desarrollar un trabajo técnico vocal, aprendizaje de variado repertorio, un poco de trabajo de expresión corporal, ejercitar el lenguaje y pronunciación, mediante cantos en otros idiomas y textos, o trabalenguas, y lectura musical aplicadas para el canto.
¿En qué año llegaste a Sinfonía y cómo fue tu primera etapa en la organización?
R: Llegué un 15 de enero del 2018, bueno una semana antes, aproximadamente, fui a dar mi clase modelo cuando estaba en la etapa de postulación. La experiencia fue muy bonita, me encargué de los coros Infantiles, conociendo a nuevos alumnos, y un nuevo equipo de trabajo muy entregado y asertivo. Todo fluyó en forma armoniosa.
¿Cuál fue tu primera impresión de la organización y del entorno laboral?
R: Me interesó mucho la visión de “rescate social” y búsqueda de un cambio positivo en la sociedad, en zonas vulnerables y en los niños y jóvenes. El hecho de brindarles clases gratuitas de arte, en este caso de música, y en específico de canto, me fascinó en sobremanera porque soy una persona convencida que nuestro país tiene mucho talento por explotar, y mediante el arte también se desarrollan capacidades personales. Precisamente el equipo de ese entonces tenía la misma visión altruista y sobre todo coincidimos en rescatar y difundir mucha música peruana (ya que me encontraba finalizando la carrera de educación artística), reforzar la identidad y el sentido de pertenencia; se plantearon esquemas interesantes. Fue muy grato encontrar hospitalidad y apertura para las ideas.
¿A qué retos te enfrentaste cuando te volviste parte de Sinfonía por el Perú?
R: El manejo de una gran masa de niños y jóvenes. Si bien ya había trabajado previamente con grupos relativamente grandes. En aquella época el núcleo tenía muchos beneficiarios e inclusive seguían llegando más. Otro reto fue cumplir con requisitos de repertorio en muy poco tiempo y con niños tan nuevos, pero se lograron eficientemente. Un reto que sí fue casi continuo, fue el formar grupos y repertorio, pero al poco tiempo se tenían que ir a las nuevas cátedras que se iban abriendo; entonces el coro se reducía constantemente, las etapas no se cerraban y había mucho movimiento. Ya más adelante se iba fijando una estabilidad.
¿Qué impactos positivos ha tenido la organización en tu vida profesional y laboral?
R: Siento que me ha ayudado bastante en varios aspectos. Dentro de lo profesional, he ido desarrollando mayor confianza, destrezas y estrategias que me permiten seguir investigando para mejorar la enseñanza. En lo laboral una gran empatía, asertividad y solidaridad con el equipo. En lo personal, tanto la tolerancia como paciencia también se ha ido optimizando.
¿Qué actividades de entretenimiento, ocio, o extralaborales son las que más llaman tu atención y cuáles son las que realizas?
R: Bueno a parte de cantar, ya que es mi profesión y ¡adoro cantar!, me fascina viajar conocer nuevos lugares y personas, diversas culturas, pensamientos y perspectivas; me encanta escribir y dibujar. Me apasiona el teatro y la danza (he estudiado un poco de ello) y en mis tiempos de ocio escuchar música y ver películas.
¿Qué cosas te apasionan?
R: Como mencioné, el canto, el teatro, la danza. Muy a parte de la docencia, el arte en sí mismo me apasiona mucho. Los animales (perros y gatos) también forman parte de mi pasión.
¿Cuáles son tus metas personales, laborales, y profesionales?
R: En el corto plazo terminar la Maestría que estoy llevando, a mediano y largo plazo poder conformar una escuela de arte que pueda brindar oportunidades a niños y jóvenes. Seguir aprendiendo sobre la docencia y cultura y amalgamarla con nuestra realidad a través del arte. Me encantaría viajar.
Respecto a la beca de AIM: ¿Qué significa esta oportunidad para ti, tanto para tu vida personal como laboral?
R: Es muy significativa, en principio por la oportunidad de seguir aprendiendo, que es algo que me agrada mucho, y con todo ello poder plasmar y compartir con los beneficiarios y compañeros. El hecho de conocer nuevas perspectivas y estrategias que tienen la misma visión social a través de la música, nutrirá la formación que sigo llevando. En lo personal, siento una gran emoción, ya que me da la confianza y seguridad que las cosas se están haciendo bien y puedo seguir creciendo en varios aspectos.
¿Qué tipo de formación tendrás en AIM? (hablar sobre el programa, beneficios, etc)
R: La formación que se dará mediante este programa de la Academia para el Impacto a través de la Música será enriquecedora, ya que procura la igualdad social, buscando que los jóvenes alcancen a desarrollar todo su potencial, empoderando a los docentes para este objetivo. Así se lograrán ciudadanos fortalecidos y consolidados para actuar y desenvolverse en el ámbito artístico y comunitario.
Finalmente, ¿Qué compromisos corporativos/organizacionales te gustaría que tenga Sinfonía por el Perú en torno a sus trabajadores?
R: Continuar con la búsqueda de sponsors que sigan ayudando, formando y fortaleciendo los núcleos. Realizar algún seguimiento con los trabajadores que en algún momento pertenecieron a Sinfonía y no perder los vínculos laborales y fraternales. En cierta forma poder fomentar una “línea de carrera” por así decirlo para continuar reforzando y optimizando las capacidades de todos, con el objetivo de sumar y aportar a la visión y misión de la organización. Contar con un staff más amplio para que los trámites musicales y administrativos tengan mayor fluidez.
Raúl Pimentel, Coordinador de la Región Sur y Director del Núcleo Arequipa
El último representante para nuestro blog post por el Día Internacional del Trabajo es Raúl Pimentel, Coordinador de la Región Sur y Director del Núcleo Arequipa, encargado de dar seguimiento a todo lo relacionado a la gestión, actividades artísticas, reuniones con el financiador, visitas periódicas de supervisión, entre otras actividades de los núcleos Arequipa, Ilo, Tacna y los Módulos Mollendo, Torata y Candarave, respectivamente.
¿En qué año llegaste a Sinfonía y cómo fue tu primera etapa en la organización?
R: Mi llegada a Sinfonía por el Perú se dio en el año 2017, después de un proceso de selección de alrededor de 2 meses. En ese entonces, para el 16 de abril se cumplieron 5 años desde que llegué a lima para empezar esta nueva etapa en mi vida. Para mí siempre fue una pasión la enseñanza, supongo que gracias a la formación y educación que recibí en casa, puesto que crecí en un ambiente musical debido a que ambos de mis padres son músicos.
Llegue a la ciudad de Arequipa un 19 de abril para ser director del “Núcleo Arequipa” y debimos empezar desde 0, puesto que era un núcleo nuevo, lo que fue un gran reto porque es una ciudad muy grande; pero gracias al apoyo constante de Catherine Zavala, la coordinadora del núcleo, todo se hizo mucho más ameno y ayudó a que me enamorara poco a poco de la ciudad, haciendo de guía turístico, amiga, consejera culinaria, hasta el punto que ahora considero a Arequipa mi segundo hogar.
¿Cuál fue tu primera impresión de la organización y del entorno laboral?
R: Desde un principio la organización, desde Lima, se ha mostrado muy abierta y acogedora, y fue lo que buscamos replicar en el equipo del Núcleo Arequipa, haciéndonos no solo buenos compañeros de trabajo, sino también buenos amigos fuera del horario laboral. En el núcleo siempre prima la frase de “somos una familia” y no es solo un cliché laboral, sino que realmente tenemos un sentido de pertenencia muy arraigado al núcleo y nuestros beneficiarios.
¿A qué retos te enfrentaste cuando te volviste parte de Sinfonía por el Perú?
R: Empezar un proyecto desde cero siempre es un reto muy particular, sin embargo, gracias al apoyo constante de los profesores, fuimos armando poco a poco este segundo hogar para todos. Quizás también podríamos hablar sobre el reto de compartir con tantas personas, ya que el núcleo llegó a tener más de 1100 beneficiarios, y siempre se ha mantenido en números muy altos, por lo que atender debidamente cada caso y circunstancia para que todos se sientan escuchados y en confianza, a veces podía ser abrumador, pero el cariño y las ganas de ayudar siempre podían más.
¿Qué impactos positivos ha tenido la organización en tu vida profesional y laboral?
R: Al llegar al cargo de director a una “temprana” edad —porque solo tenía 25 años cuando tomé el cargo—, me obligó a educarme mucho más en temas de gestión, apoyo psicológico y manejo de personal, lo que re-impulsó en mí un “hambre de aprendizaje” sobre áreas que quizás, dentro de mi trayectoria artística, no tenía como prioridad. Así mismo, ayudó mucho a mi desenvolvimiento al momento de manejo de masas y con reuniones con autoridades, debido a las constantes reuniones que teníamos para presentar el programa y conseguir alianzas estratégicas con distintas organizaciones, universidades, musicalidades, etc.
Respecto a la beca de AIM: ¿Qué significa esta oportunidad para ti, tanto para tu vida personal como laboral?
R: Es realmente una posibilidad única. Estoy realmente emocionado por compartir y aprender de otros sistemas de orquestas hermanas para ver qué podemos replicar y poner en práctica. Ademá, significa seguir alimentando ese deseo de crecimiento y superación, lo que se traducirá en aprendizaje tanto para mis “enanos” del núcleo —que es la forma en la que me refiero, con cariño, a los beneficiarios del programa—, como para los profesores y el personal. La idea es hacer una cadena de aprendizaje y que todos nos veamos realmente beneficiados de esta oportunidad.
¿Qué tipo de formación tendrás en AIM?
R: La AIM es una nueva plataforma que tenemos los artistas, que decidimos dedicarnos a la enseñanza, para multiplicar y aprovechar al máximo nuestras capacidades. El programa busca ir mucho más allá de la simple enseñanza de escalas, conciertos y ensayos: busca integrar todas las habilidades blancas que nos ayudarán en el futuro, tanto a nosotros como a nuestros alumnos. Veo un futuro muy prometedor en el programa, y ser de los primeros en participar es realmente un privilegio.
Respecto a las actividades extralaborales y hobbies: ¿Qué actividades de entretenimiento, ocio, o extralaborales son las que más llaman tu atención y cuáles son las que realizas?
R: En el ámbito extralaboral, tengo distintas actividades, tanto personales como con la comunidad: sigo estudiando mi instrumento, preparando conciertos, y tocando constantemente. Además de ello, tengo un compromiso muy arraigado con mi religión, asistiendo y apoyando al Movimiento de Avanzada Católica de Arequipa en distintas actividades de apostolado, integraciones, y asistiendo al coro de la iglesia, tanto como flautista como cantante. Esto último, a pesar de que fue algo a lo que me negué toda la vida a hacer, descubrí que también es una manera de hacer música, y al mismo tiempo, retribuir. Así mismo, con ellos hemos asistido a distintas misiones apoyando a comunidades alejadas y con dificultades.
El trabajo comunitario y de apostolado se ha convertido en una forma de retribuir lo afortunado que me siento de poder tener la vida y cumplir constantemente mi sueño de enseñar.
¿Qué cosas te apasionan?
R: La música, evidentemente, es lo que mueve mi mundo. La enseñanza, leer y el fútbol también son algunas de mis grandes pasiones. En casa mi familia sabe que los fines de semana consisten en escucharme ver partido tras partido de las distintas ligas europeas; también me encanta comer, porque vivir en una ciudad y en un país tan gastronómicamente rico es increíble —aunque me haga costado unos kilitos de más—. No puedo dejar atrás mi pasión por Dios, y como comenté, el apostolado y el trabajo comunitario.
¿Cuáles son tus metas personales, laborales, y profesionales?
R: Me gustaría continuar mis estudios profesionales para ser cada vez más capacitado y tener más herramientas para ayudar; así mismo, uno de mis sueños es contribuir en la cultura musical Arequipeña y del Perú, haciendo de la música una profesión cada vez más reconocida. A la vez, ser un ejemplo de que sí se puede ser músico y tener una vida plena, dejando atrás muchos tabúes relacionados a esto.
Finalmente, ¿Qué compromisos corporativos/organizacionales te gustaría que tenga Sinfonía por el Perú en torno a sus trabajadores?
Todos, como institución, debemos comprometernos más. Tenemos en nuestras manos la oportunidad de impactar en la vida de muchas familias y debemos sacarle el mayor de los provechos. Debemos comenzar a valorar las historias y anécdotas de nuestros profesores, porque hoy me tocó a mí, pero, sé que como la mía hay mil historias que pueden ser contadas y que están ansiosas de ser escuchadas, quien sabe… quizás a futuro podríamos hasta tener un libro sobre testimonios y vivencias de nuestros profesores. Debemos reconocer aún más el valor humano de los que nos acompañan y hacen posible este programa tan invaluable llamado Sinfonía por el Perú.
