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Día Internacional de las Personas con Discapacidad

Día Internacional de las Personas con Discapacidad

Hoy conmemoramos este día compartiendo el testimonio de Katherine, mamá del beneficiario Antony del Núcleo Lima Norte de Sinfonía por el Perú, quien tiene discapacidad intelectual y actualmente forma parte del elenco Kínder Musical de la sede. Ella nos narra la experiencia y el proceso de adaptación de su hijo en nuestra sede de formación musical.

Columna testimonial de Katherine Quise, madre brigadista del Núcleo Lima Norte.

Mi hijo es Antony Alzamora, y pertenece a la sede de Lima Norte de Sinfonía por el Perú, y yo soy parte del equipo de madres brigadistas. A pesar de que no se desarrollaba al mismo ritmo que sus compañeros, demostró que en el canto se sentía seguro, feliz, sin miedo de expresarse mediante las letras y melodías de las canciones, como si no existiera nadie más que solo él cantando. Cantaba en cualquier momento —aunque no podía pronunciar bien—, y mi hermana, al notar eso en él, buscó programas y organizaciones de apoyo para explorar el talento musical que ella veía. Es así como recordó a Sinfonía por el Perú: llegó el inicio del año con una noticia en la página de Sinfonía, un nuevo núcleo en Lima Norte. ¡Esa noticia fue como una bendición! Mi hermana lo inscribió después de una larga espera, y me entregó la noticia el día que fue seleccionado enviándome una foto en donde salía el nombre de mi hijo. Es un bonito recuerdo cómo inició su travesía, y que mi hijo sea parte de este proyecto, el cual le permite crecer, es un gran apoyo tanto para él, como para mí. Al pasar las semanas y los meses el cambio que ha tenido es notable y hermoso, no solo en el ámbito musical, si no a nivel de interacción con otros niños que antes no tenía. Perdió el miedo para expresar el arte de diversas formas, y con amigos, o a hacer trabajo en equipo, que era algo que le costaba sobrellevar. En este punto, el trabajo que ha tenido Sinfonía por medio de su maestra de música ha sido beneficioso y significativo, y eso me hace sentir muy agradecida de pertenecer a esta familia en donde se refuerza y potencia muchas de sus capacidades y habilidades.

Mediante su plan de enseñanza, los maestros trabajan por la inclusión, promoviendo los valores que fomentan la igualdad entre todos los beneficiarios, así un niño tiene la oportunidad de crecer seguro, tolerante y con confianza. Esto lo puedo ver reflejado en mi hijo, el desarrollo que ha tenido en estos meses, y lo que tendrá al pasar el tiempo en un ambiente seguro y sin prejuicios. De mi parte, mi compromiso está en darle todo el apoyo para que siga creciendo en la organización, en donde el cambio más notorio ha sido en la interacción con nosotros y con los demás: se desenvuelve más que antes, canta con amigos en una iglesia, y en casa con sus abuelos y su tía, en su escuela participa en diversas actividades, y más aún cuando es relacionado con el arte. Mi familia está feliz por este gran cambio. Además, el impacto positivo no solo ha sido para él, sino también para mí, ya que he aprendido un poco más sobre cómo criar a mi hijo frente a algunas dificultades que él presentaba; a tenerle más confianza y respetar sus decisiones para que en el futuro sea una persona llena de valores y con autonomía.
Uno de los recuerdos más bonitos desde que es parte del programa fue su primera presentación musical realizada hace meses atrás. Fue un sentimiento de orgullo y felicidad al ver a mi hijo expresarse junto a sus compañeros y su maestra, un trabajo en equipo con un resultado que demuestra los avances artísticos de la sede, y en ese sentido, parte de mis compromisos está en alentarlo a que también experimente en nuevas expresiones del arte, como la danza. Debido a su condición, los ruidos siempre lo asustaban, y cuando llegó a Sinfonía yo tenía temor de que cantara con muchos niños, pero ahora lo hace con mucha soltura, escucha sonidos de instrumentos sin asustarse, ha despertado en él mucha curiosidad, y todos esos cambios fueron de la mano gracias al núcleo. Debido a todas estas experiencias, estoy convencida de que en el futuro a mi hijo lo veré integrado en la sociedad, con un crecimiento lleno de valores, en donde la igualdad y la inclusión sea una aliada para todo lo que quiera hacer, y, en especial, con el arte y la música, que sé que es algo que le gusta. Quiero que descubra más cosas, y lo apoyaré en toda esta trayectoria.

Finalmente, quiero compartir con todos que sinfonía no solo es una organización en donde los niños aprenderán a cantar o tocar instrumentos, ya que es lo primero que se piensa. Pero el impacto es más grande que eso… es un trabajo de desarrollo completo que va más allá de una enseñanza enfocada en una sola cosa; es un camino de crecimiento en donde la familia también aprende, un camino que busca las oportunidades para todos, con equidad, sin prejuicios, en donde se exploran habilidades para que sus talentos se desarrollen y sean aplicados en la sociedad y en uno mismo. Sinfonía te da la oportunidad de una nueva etapa en la vida, que será impactante y beneficioso para el desarrollo integral de nuestros hijos.

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